Mensaje de una gran madre
(María Madre)
Todos, todos, todos, cada una, cada uno, tiene el potencial divino dentro de su corazón. Yo fui madre, fui humana, muy humana como todos vosotros. No hay diferencia entre lo que fui yo y lo que sois vosotros. ¿Por qué buscáis todavía fuera? ¿Por qué tanta separación entre seres humanos, si en el fondo mora una semilla que tiene la misma fórmula, la misma información para dejar crecer a un ser completo tal y como nació en origen?
Mucho se ha desviado, mucho se ha desvirtuado y fraccionado por razones distintas, por intereses distintos. Aun así, sois lo mismo en esencia, somos lo mismo en esencia.
¿Por qué luchar entonces? ¿Para qué centrarse en las diferencias si os podéis mirar desde lo que os une? Una mirada profunda, mirando al alma desde la misma altura.
Madre soy siempre y para eso encarné antaño y porque fue mi misión dar a luz a un ser humano que supo quién es, que nació en conexión absoluta con su esencia verdadera, siempre la mantuvo intacta. Aun así, también él tuvo que superar obstáculos, tuvo que lidiar con emociones y situaciones desafiantes, pero nunca olvidó su luz, nunca olvidó su canal directo con el Amor que nos originó a todos.
Ahora es un momento muy especial y esencial en el desarrollo del ser humano como parte del Renacer de la Madre Tierra.
Ya no vienen salvadores, pues lo sois vosotros mismos, tenéis la fortaleza y el corazón para seguir adelante en este camino.
Las energías os acompañan en diversas formas. Creyentes o no creyentes, con un corazón abierto y con la mejor intención de aportar vuestra parte en este gran despertar y renacer, encontráis la fuerza en vuestro interior. Pero no es una fuerza para que caminar solos, está para unirla a más corazones.
Yo no volveré a nacer como un ser humano, ni mi hijo vuelve a encarnar en un solo cuerpo humano.
Todo está preparado. Me encontráis en la Madre Tierra, la Madre Tierra como un solo ser viviente. Me encontráis en cada madre amorosa que dará a luz a un hijo, a una hija, todos los hijos de la Tierra vienen con la esencia luminosa original.
Cuidad vuestras mentes, cuidad vuestros pensamientos, palabras y acciones. La gran Madre da a luz a una Tierra renovada. Confiad que después de las tormentas llegará una calma mucho más cercana al Amor incondicional. Cada una, cada uno, está invitado a elevar sus pensamientos, a sintonizarse con esta energía y a alimentar aquello que desea ver y vivir en el Mundo.
No importa el pasado. Mirad de frente lo que os une con el otro. No es tiempo de separación, es tiempo de Unión.
Equilibrad vuestros elementos.
Equilibrad vuestros pilares internos.
Buscad aliados en vuestros compañeros de camino. Alimentad siempre lo que os une.
No podéis sentir a Dios si os sentís solos y abandonados. Nunca lo sois, pero para experimentarlo en la Tierra se requiere la Unión con otros seres vivos. Así se puede realizar la verdad, así nace y crece el nuevo ser humano divino en la Nueva Tierra.
Unión, hermandad, colaboración entregada al propósito mayor de crear y cocrear entre todos, cada ser con su aportación única e imprescindible para la unión.
Lina Weltschewa
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