Lenguaje común
Sea cual sea tu creencia, no impongas nada a otro que no la comparte.
Aunque sepas que en el fondo solo hay Uno sin segundo, ¿quién es el que lo sabe? Sea lo que sea que sabes, cuando hablas con «otro», encuentra el lenguaje común.
¿Qué quieres en la dualidad, ir a la unidad o crear más separación?
Responder desde el centro, desde el centro encuentras el camino. Reaccionar, en cambio, lleva a más dualidad, separación, polarización.
Recuerda que el Uno se experimenta en múltiples formas. Antes de reaccionar, respira. Antes de responder, respira de nuevo. La respuesta puede ser sin palabras. La comprensión se siente, en ese lenguaje común. Búscalo siempre.
¿Qué es lo que hay en común? ¿Dónde se encuentra el Uno sin segundo en la dualidad, entre dos personas aparentemente de polos opuestos? Busca ese lugar no físico donde no hay otro, porque el otro y tú se encuentran. Desde el conocimiento del sí mismo siempre es posible encontrarse en ese lugar donde el tú y el yo se miran y se vuelven Uno.
Siempre hay un lugar de conexión, siempre hay un lugar de respuesta sin reacción, siempre está el punto en el centro.
Dame la mano y te enseño darle la mano al otro que es otro tú. Si tú y yo somos lo mismo, tú y «el otro» también.
Fácil es la afirmación cuando te gusta, menos fácil cuando aparentemente está en un lugar lejano, duro, denso.
Aun así, también hay posibilidad de lenguaje común. La base, el fondo, la raíz, allí está el lenguaje común.
Mantente en ese centro.
Que no seas tú desde tu persona quien separa y quien crea distancia.
Ateos, escépticos, creyentes o no, «espirituales» o «terrenales», sabes que más allá de todos los adjetivos está el campo que une todo.
Entonces, en la materia, en la vida terrenal, salvando las distancias, puede resultar fácil recordando el lenguaje común.
Encontrándolo en la simpleza, en la sencillez de un silencio, una mirada cómplice, una sonrisa, un gesto que busca integrar en vez de separar.
No insistas en decir con palabras que me conoces. Muestra con tus actos que es así, sin ponerme nombre.
El nombre puede crear rechazo, incomprensión, alejamiento o separación. La esencia une, la esencia acerca, la esencia es energía sin nombre que incluye todos los nombres.
Allí me encontrarás en el otro.
Recuerda siempre que la esencia es y está en todas las formas y todos los nombres.
Habla este lenguaje común, sencillo, humano. Habla sin palabras, allí donde niños, adultos, animales… se entienden.
(Jesús, Sananda, Guía, Maestro, hermano, humano, hijo del creador, igual que tú)
Lina Weltschewa
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