Acercándose fechas importantes, pregúntate:
«¿Qué puedo hacer hoy para ser más yo?»
Recuerda, aquí hablamos del verdadero yo, el yo del alma, del ser, no del sobre ego. El «yo soy» mejor posible, para ser la mejor, más fácil, más dichosa creación en la vida compartida cada día.
Encuentros, reencuentros, ¿qué puedes hacer en cada momento, desde hoy hasta el comienzo del nuevo ciclo, nuevo año, qué puedes compartir para que esos encuentros alimenten las energías de paz, equilibrio, armonía?
Respira cada vez que algo te moleste, respira antes de contestar, antes incluso de pensar por qué o para qué otra persona dice o hace cualquier cosa.
Respira hondo y suelta lo que percibes como contrario a tus ideas, libera y suelta incluso tus propias ideas.
Inhala, exhala, y pregúntate si es necesario responder, luchar, defender posiciones o ideas fijas. ¿A quién le beneficia eso?
Respira y sonríe, después aún queda tiempo para responder, si es que todavía sigue activa la posible respuesta.
Si sientes que se ha alejado y disuelto ya no se necesita ninguna respuesta.
Más allá de posicionamientos encontrados, allí me encuentras como una luz tenue de una vela del Adviento.
Acércate y deja que me acerque y vuelves a brillar, libre, desde tu autenticidad.
Allí nos encontramos, no en la mentira, no escondiendo los dones que te entregó tu origen para esparcirlos en el Mundo. Sin grandilocuencia, simple y, respetando tu sentir, tu singularidad, y también la del otro.
Porque aun en apariencias puede ser lo contrario, más en el fondo, en la esencia, el reencuentro es real, es inmutable, en el centro del ser que no cambia, que lo une todo.
Feliz Adviento, feliz preparación de encuentros desde el corazón.
Sananda, familia de luz
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