Tres cualidades
Una nueva era ha comenzado.
Mira adentro. Siempre cuida tu interior, trabaja, medita, no te dejes llevar por noticias alarmantes ni por todas las distracciones que abundan más que nunca.
Espacios sagrados para cuidar el interior, espacios de calma para escuchar a tu alma, espacios de paz para establecer el contacto, el diálogo interno, ahí donde nadie más puede entrar.
La Estrella Guía, que comenzó a recordar el camino, ya llegó a su destino, el de fusionarse con tu estrella interior.
Guárdala allí, cuida ese espacio tan frágil y tan inmutable a la vez, ese espacio que nunca fue manipulado, porque está ahí escondido en el lugar más seguro de todos.
Tú sabes bien cuándo abrirlo y expandir. Tú sabes bien que allí reside la luz eterna, en el centro de tu pecho, en el punto más profundo de tu Ser.
Forma cohesión y conexiones con almas afines, para recordaros mutuamente cuál es el camino de la luz y de la verdad.
Las distracciones, distinguirlas como lo que son, sin darles demasiada importancia.
Enraizaros en el conocimiento que despliega sus rayos desde ese centro de la luz interior.
La comunidad de las luces crecerá, más y más. Una hermandad entregada a la senda de la verdad, entregada a abrir brechas para que la corriente pueda fluir con cada vez más fuerza, sin importar el viento en contra, sin importar el ruido que hagan las mentes distorsionadas para dispersaros.
La respiración es y sigue siendo la gran aliada.
Respirar para encaminar los pensamientos, respirar para aquietar el ruido, respirar antes de hablar, respirar antes de tomar una decisión, respirar antes de hacer.
Respirar y sentir la coherencia de pensamiento, palabra y actos.
Respirar para reordenar las partículas.
Todo es posible. Tú eres el dueño de tu mente, tienes grandes ejemplos que han caminado con pasos firmes, como si con cada paso dijeran: «Es posible, es posible, es posible.»
Firmeza, autenticidad y amabilidad están para acompañaros también.
Tres cualidades, se unen y renacen, emergiendo como ese nuevo Ser en tu corazón, una y otra vez tres. Tres que se apoyan, tres que se unen, tres que enseñan el camino.
Bendito camino, regalo inmensurable.
Dos ojos y uno más, para tener la visión extensa, ampliada, completa.
Tres que reinan en ti hasta volverse UNO.
Los Guías unidos en nombre de lo más alto.