Las Aguas y la Luz
Las aguas están en movimiento.
Aguas y luz, aguas y luz, aguas y luz.
Como Yin y Yang.
En su forma más tormentosa, vienen truenos, lluvias torrenciales, nubes negras que tapan la vista al sol.
En su forma salvaje, los fuegos arrasan con bosques y campos, volcanes con sus explosiones hacen que fluya la lava.
Ambos provocando cambios drásticos, inesperados, quizás dolorosos para quienes lo viven de cerca.
Aun así, las tormentas se calman y las explosiones cesan, los fuegos quedan en brazas que después de un tiempo se vuelven suelo fértil para la nueva vida.
¿Y, no hay una forma más suave?
Sí, la hay.
Los pajaritos en un parque que se bañan en los charcos, ya reflejando la luz del sol que ha vuelto a brillar después de la lluvia.
El mar con ondas tranquilas que en cada movimiento reflejan miles y miles de destellos de luz.
El dulce sol de la mañana que empieza a despertar a todo ser vivo que toca con su aurora y sus rayos.
Las gotitas de rocío que humedecen miles de plantas, dejando que la vida fluya, que la luz entre y las aguas la muevan suavemente en todas las células.
Cuida tus aguas, cuida tu luz. Que sea un fluir luminoso, dulce y suave.
¿Cuántas tormentas has vivido en tu cuerpo, en tu propio Yin y Yang?
¿Cuántas experiencias más necesitas para elegir toda la suavidad que es posible desde tu interior?
Siempre que dependa de ti, visualiza ese Yin y Yang de destellos amables sobre un mar tranquilo.
Y cuando la vida te presente tormentas, mantén la visión del mar calmado dentro de ti, sabiendo que las tormentas pasan y la luz te abraza de nuevo, suavemente calmando tus aguas.
Los elementos en ti
Lina Weltschewa