Regreso de las vacaciones

Regreso de las vacaciones: ¿Te preocupas o te ocupas?

La ilusión de la preocupación

Terminan las vacaciones y ese espacio -tiempo tan esperado durante todo el año parecería que se cierra y como Cenicienta con las campanadas de las 12 nuestra carroza se convierte en una calabaza.

Aparece nuevamente la rutina, los pensamientos en bucle y el control se apodera de nuestras vidas.

La preocupación se disfraza como protección, pero es una falsa sensación de control que amplifica el caos interno.

Anticipar escenarios catastróficos no evita el dolor, sino que aumenta el sufrimiento innecesariamente.

Preocuparse por lo que podría pasar es vivir el dolor antes de que exista.

El sistema nervioso no distingue entre lo que imaginas y lo que sucede de verdad. Así, terminas atrapado en un estado perpetuo de alerta.

¿Podemos movernos de este estado? Todo se puede, pero para ello es importante distinguir cuando nos estamos preocupando u ocupando.

La preocupación se describe como una «jaula» que limita la conexión con la confianza en la vida y en uno mismo, lo que a su vez alimenta un ciclo de sufrimiento autoimpuesto. (el miedo nos secuestra sin darnos cuenta)

El proceso de dejar ir la preocupación y confiar en el flujo natural de la vida es esencial para alcanzar la paz.

Cuando se abandona la necesidad de controlar cada aspecto de la vida y se permite que las cosas fluyan, la energía se transforma, permitiendo que la paz interior emerja.

Este cambio en la mentalidad permite reconocer oportunidades que anteriormente eran invisibles debido a la ansiedad. Ocuparse es actuar de manera directa frente a aquello que te inquieta.

Nace de la conciencia, no del temor.

Genera progreso, claridad y sensación de empoderamiento.

Implica asumir responsabilidad solo por lo que está en tus manos y soltar las responsabilidades ajenas.

Y para poder lograr todo ello es fundamental conectar con aquellos hábitos saludables que incorporamos en las vacaciones pero que luego se “pierden” porque pensamos que no son compatibles cuando regresamos al día a día.

Cuando estamos de vacaciones estamos en auto referencia (hacemos meditación, estamos más presentes., descansamos mejor etc.) y no nos damos cuenta que parte que podamos lograr esto es porque hemos “soltado” responsabilidades ajenas.

¿Cuáles son esas “responsabilidades ajenas “?

Intentar que alguien sea feliz cuando esa persona no quiere cambiar su actitud.

Sentirse culpable por el mal humor o tristeza de otro, como si fuera tu deber “salvarlo”.

Tomar decisiones por otros adultos como si no pudieran hacerlo solos.

Hacer tareas que no están en tu posición por miedo a decir “no”.

Cargar con los errores de otro para evitar conflictos con el equipo.

Estar siempre disponible fuera del horario laboral para solucionar temas que no son urgentes.

Ser consciente de los beneficios de este “darse cuenta” es clave para acceder a la paz interior.

Veamos cuales son:
  • Se reduce la carga emocional y mental, permitiendo que uno encuentre un equilibrio interno
  • Se crea un espacio sagrado donde la vida puede ofrecer lo que realmente se necesita, sin la presión de controlar cada resultado.
  • Se disminuye la ansiedad y el estrés.
  • Se mejora la capacidad de ver las oportunidades y soluciones que antes podían haber pasado desapercibidas.
  • Se recupera energía para enfocarse en lo que realmente importa.

La invitación es que puedas llevar a tu vida cotidiana todos aquellos recursos, situaciones, hábitos, experiencias saludables que surgieron en esas anheladas vacaciones, que los observes y tomes conciencia de en quien te convirtieron, como has visto la vida, de que te diste cuenta y puedas integrarlo en una forma permanente.

Por una sencilla razón …. Todo eso que has vivido en esas vacaciones no es una ilusión.

Ese poder que está en ti y que está disponible los 365 días del año. Sólo te hace falta sentir que todo se puede.

Este texto es una invitación directa a soltar el patrón ansioso y recuperar el poder interior. Liberarse de la preocupación no solo te devuelve la paz, sino que te permite reconectar con la vida real, aquí y ahora.

 

Mariliz Alvarez

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