Agosto y septiembre 2025: lo que se cierra, lo que quiere nacer
El cielo de este tiempo nos recuerda que la vida es un proceso constante de ajuste, transición y renacimiento. Agosto y septiembre de 2025 se presentan como meses bisagra: mientras algunas estructuras se caen, otras semillas empiezan a germinar. No es un tiempo de certezas absolutas, sino de escucha, revisión y apertura al movimiento que nos lleva hacia adelante.
Agosto: tensiones, orden y un nuevo inicio
Agosto comienza con sacudidas que nos muestran con claridad dónde están nuestros límites.
8 de agosto: la oposición entre Marte en Libra y Saturno retrógrado en Aries refleja un choque entre la necesidad de avanzar y la resistencia de estructuras viejas. Es el típico momento en que sentimos freno, como si la realidad nos dijera: “no por aquí, todavía no”.
9 de agosto: Marte se enfrenta también a Neptuno retrógrado en Aries, generando confusión, desorientación o el desgaste de energías en luchas poco claras. La lección: ser más conscientes en qué batallas vale la pena invertir fuerza.
11 de agosto: el clima empieza a suavizarse. Ese día Mercurio finaliza su retrogradación en Leo, devolviendo claridad en la comunicación, los planes y las decisiones. Al mismo tiempo, se da la conjunción Venus–Júpiter en Cáncer, que abre un espacio de ternura, expansión emocional y bienestar.
22 de agosto: el Sol entra en Virgo, iniciando una temporada de orden, limpieza y sentido práctico.
23 de agosto: la Luna Nueva en Virgo (0°) marca un nuevo inicio en hábitos, salud y organización de la vida cotidiana.
25 de agosto: Venus ingresa en Leo, recordándonos que después de tanta revisión también necesitamos brillo, creatividad y autenticidad.
Signos más movilizados en agosto: Virgo y Piscis (por la preparación del eje de eclipses), Aries y Libra (por la tensión Marte–Saturno/Neptuno), y en segundo plano Leo y Cáncer (por el fin de la retrogradación de Mercurio y la conjunción Venus–Júpiter).
Septiembre: el poder transformador de los eclipses
Si agosto abre la puerta, septiembre nos lleva directo al corazón del cambio.
7 de septiembre – Eclipse total de Luna en Piscis (15°22, Nodo Norte): este eclipse lunar trae cierres, revelaciones y liberación emocional. Piscis nos conecta con lo invisible y lo trascendente. Lo que estaba oculto se hace evidente: sacrificios que ya no sostienen, ilusiones que se disuelven, vínculos o cargas que necesitan soltarse.
21 de septiembre – Eclipse parcial de Sol en Virgo (29°05, Nodo Sur): este eclipse solar inaugura un nuevo ciclo en lo práctico: rutinas, hábitos, trabajo, cuidado del cuerpo. Nos pide soltar la exigencia del perfeccionismo y crear un orden realista y coherente con nuestra vida actual.
Estos eclipses se sienten como una puerta giratoria: lo que se cierra en Piscis abre espacio para que Virgo organice lo nuevo.
Un eco del pasado: este mismo eje Virgo–Piscis fue escenario de eclipses en 2006 y 2007. Muchas de las temáticas que vivimos en aquellos años —cambios en rutinas, salud, trabajo, hábitos o en la búsqueda de sentido— pueden resonar nuevamente ahora, pero desde otro nivel de madurez. No se trata de repetir, sino de resignificar.
Signos más movilizados en septiembre: Virgo y Piscis directamente; Géminis y Sagitario por cuadraturas; Aries y Libra en segundo plano por la tensión nodal.
Octubre: cuando las piezas encajan
Tras la intensidad de septiembre, octubre comienza a mostrar las consecuencias de lo vivido. Lo que parecía incierto se traduce en decisiones concretas. Con Marte ingresando en Cáncer y Saturno aún retrógrado en Piscis, las acciones estarán teñidas de sensibilidad, pero también de firmeza. Octubre es el mes para sostener lo elegido y no volver atrás por comodidad o miedo.
La clave de este ciclo
Agosto: tensiones que revelan límites y necesidad de orden.
Septiembre: eclipses que marcan cierres y comienzos decisivos, con un eco de lo vivido en 2006/2007.
Octubre: la confirmación práctica de los cambios.
Este tramo del 2025 no busca que tengamos todas las respuestas de inmediato. Lo importante es estar disponibles.
Lo que se cae ya no sostenía.
Lo que pide nacer necesita espacio.
Y el orden verdadero es coherencia con lo que somos hoy.
Milena Bafico