QUEMAR LAS NAVES

QUEMAR LAS NAVES

Cuando cerrar mi consulta fue el inicio de mi verdadera aventura emprendedora

El salto al vacío es una decisión que cambia el rumbo de una vida. No porque sean fáciles o cómodas, sino porque exigen todo de nosotros. Cerrar mi consulta —mi única fuente de ingresos hasta ese momento— fue una de ellas. Lo hice para apostar por mis propios proyectos, y sí, fue como quemar las naves.

¿Qué significa “quemar las naves”?

La frase tiene su origen en una historia atribuida a Hernán Cortés, quien, al llegar a América con sus hombres, ordenó quemar sus barcos para que no tuvieran opción de volver atrás. Era avanzar… o nada.

Para muchos emprendedores, esta metáfora representa ese momento en que deciden dejar atrás la seguridad, los “por las dudas”, para ir con todo hacia lo que verdaderamente desean construir.

Mi consulta: lo seguro, lo conocido… Durante años, fue mi espacio de trabajo, mi ingreso constante y mi zona de confort. Pero con el tiempo, sentí que ya no era el lugar donde podía crecer. Había algo más que quería hacer, y ese algo pedía todo mi foco y mi energía.

Así que la decisión estaba tomada, CERRAR PARA CREAR

No fue una decisión impulsiva ni romántica. Fue profundamente pensada y sentida. Entendí que, si seguía repartiendo mi energía entre lo conocido y lo nuevo, mis proyectos nunca iban a tener la fuerza que necesitaban. Cerré la consulta. Me temblaron las piernas, pero lo hice.

y…que vino después… Sin red de seguridad, me obligué a dar lo mejor de mí. Aprendí a confiar más en mi capacidad, a buscar oportunidades, a trabajar con más foco.

Quemar las naves no es para todos ni en todas las etapas. En mi caso ya no era la primera vez, pero cuando lo que está en juego es tu verdadero propósito, puede ser el acto más liberador y potente que hayas hecho por ti y por tus sueños.

No se trata de renunciar por renunciar, sino de apostar por completo. Y en mi caso, fue la mejor inversión.

Este tránsito para mi es comparable como andar por el desierto, es duro, solitario y exigente. No hay garantías. Pero una vez que te animas a cruzarlo, sabes que volver atrás ya no es opción. Porque atrás ya no hay nada que te represente. Volver sería traicionarte. Y en ese sentido, sí: volver sería una forma de muerte.

Lo que hay adelante no siempre se ve con claridad, pero si tienes visión, compromiso y determinación, adelante está lo que viniste a construir.

Y eso lo vale todo.

Deja un comentario

Scroll al inicio