La herida de la injusticia: del enfado a la armonía interior
¿Vas por la vida enfadándote ante las injusticias del mundo?
¿Sientes que los demás abusan de tu buena fe?
¿Te conviertes en un “Robin Hood” que siempre sale a defender a otros, aun a costa de tu paz?
Si te reconoces en estas situaciones, es posible que estés actuando desde la herida de la injusticia.
Esta herida suele formarse en la infancia, cuando sentimos que el entorno fue severo o exigente, que no se nos permitió expresar lo que realmente sentíamos. Aprendimos entonces a ser fuertes, a mantener el control, a no mostrar vulnerabilidad… y así creamos una coraza que, aunque nos protege, también nos aleja de nuestra verdadera esencia.
El gran aprendizaje aquí es comprender que no podemos salvar al mundo, pero sí podemos sanar nuestro interior. Cuando dejamos de luchar contra las injusticias externas y comenzamos a reconciliarnos con nuestras propias emociones, algo bonito sucede: la vida se vuelve más ligera, más compasiva, más auténtica.
El chacra relacionado es el tercero: Plexo Solar (Manipura)
La herida de la injusticia se relaciona profundamente con el chacra 3 el del plexo solar, el centro energético de la autoestima, el poder personal y la confianza.
Ubicación: en la zona del abdomen, por encima del ombligo.
Elemento: fuego.
Color: amarillo dorado.
Palabra clave: poder personal.
Cuando este chacra está en desequilibrio, aparece la necesidad de controlar, la autoexigencia y la frustración.
Sentimos que debemos demostrar constantemente nuestro valor o defender lo que consideramos justo.
Cuando está equilibrado, en cambio, nos sentimos seguros, merecedores y en paz con nuestras decisiones.
Actuamos desde el amor, no desde la lucha.
Aromaterapia para armonizar la herida
Los aceites esenciales pueden acompañarnos a soltar la rigidez y recuperar el equilibrio emocional:
Lavanda: suaviza el exceso de control y relaja cuerpo y mente.
Geranio: armoniza el corazón, favorece la empatía y el equilibrio emocional.
Bergamota: aporta alegría, claridad y confianza; ayuda a soltar el perfeccionismo.
Romero: fortalece la autoestima y limpia la energía de frustración y cansancio.
Puedes usar unas gotas en difusor, o preparar un Rolón, o en unas gotas de aceite de almendras y alguno de los aceites esenciales. A los que podemos añadir las flores de Bach y para masajear suavemente el abdomen y el plexo solar mientras respiras conscientemente.
Terapia floral para acompañar el proceso
Algunas esencias florales son grandes aliadas en la sanación de esta herida:
Vervain: para quienes se apasionan por defender causas y sienten la necesidad de convencer a los demás.
Rock Water: ayuda a flexibilizar la autoexigencia y a permitirnos disfrutar con más libertad.
Beech: fomenta la tolerancia y la comprensión hacia los demás
Pine: libera la culpa y suaviza la autocrítica.
Centaury: ayuda a poner límites saludables y a no dejarse dominar por los demás.
Ritual de sanación para el plexo solar
Busca un lugar tranquilo.
Coloca tus manos sobre el abdomen y respira profundamente.
Imagina una luz amarilla brillante que se expande desde tu centro y llena todo tu cuerpo.
Con cada inhalación, permite que esa luz disuelva la rigidez, la rabia o el juicio.
Con cada exhalación, suelta la necesidad de tener siempre la razón.
Repite en silencio:
“Confío en mi poder interior.
Me permito ser sin exigencias.
Actúo desde el amor, no desde la lucha.
Merezco vivir en armonía y en paz.”
Sanar la herida de la injusticia es reconciliarte con tu luz y tu humanidad.
Es dejar de exigirle al mundo perfección, y comenzar a mirarlo y mirarte con comprensión y ternura.
Cuando el fuego del plexo solar arde en equilibrio, ya no quema: ilumina.
Para mi es una herida que al sanarla te sientes mas pleno y sin la rabia que antes te movía al hacer las cosas
Carol Vega
Aromaterapeuta y terapeuta floral certificada