¡Alto, a lo más alto puedes apuntar!
No te preocupes por los pasos que te queden, ¡mira lo más alto, lo más bello, lo más puro!
Sois humanos, no estáis aquí para culparos, pero sí para tomar consciencia. Sois capaces, muy capaces.
Cada uno de los amaneceres, cada uno de vuestros días os da la bienvenida y os da la oportunidad de ser conscientes, de elegir vuestras respuestas ante la vida, de huir o de tomar responsabilidad, de seguir la senda de la compasión por mucho que os hayan herido.
¿Cómo queréis resolver un conflicto siguiendo con la misma actitud?
Alguien tiene que empezar.
«Tú me hiciste eso, entonces yo te hago lo mismo» – ¿Es esa la elección? ¿Hay una posibilidad más elevada, más fluida?
Cada uno puede probar y comprobar por sí mismo el efecto de la elección.
La energía femenina, tanto en mujeres como en hombres, os guía para alinear conciencia, mente y corazón, os guía a tomar decisiones de no violencia, de dejar de lado la lucha y encontrar aquella base común que existe en todos los seres.
¿Para qué salen a la luz tantos conflictos, para qué tan lucha cada vez más absurda entre humanos que antes parecían hermanos o amigos y ahora son irreconocibles enemigos? ¿Cómo es posible tanta tensión, a punto de explotar como magma de un volcán?
Unos antes, otros más tarde, será imposible cerrar los ojos y seguir respondiendo creando más conflicto.
¿Y si haces tú el primer paso hacia la paz? Esa que encuentras en ti cuando tomas un respiro y miras: ¿Qué hay del dolor del otro que yo he sentido alguna vez? ¿Qué me gustaría a mí en una situación dolorosa? ¿Más crítica, más leña en el fuego, o hay otra opción? La de mirar y reconocer: hermano, amigo, yo también he pasado por algo parecido, yo también he llorado, yo también quería vengarme, pero no lo hice porque significaba envenenarme a mí mismo y fui un paso atrás para no dañarme más.
Con la suavidad de una madre tigresa que lleva a su cachorro entre los dientes sin herirlo, así podéis trataros mutuamente, así podéis tratar a vuestro niño interior herido y a aquel que viene a haceros de espejo y busca descargar su dolor.
Propuesta:
Mañana, en cada encuentro, cada conversación, que tus palabras sean solo las que resaltan las cualidades «positivas» de la otra persona.
¿Cuánto tiempo podréis seguir sin criticar ni juzgar a las personas que cruzan vuestro camino durante un día entero?
¿Qué sucede si cambias aunque sea una «crítica constructiva» por palabras de gratitud? ¿Cuál será la respuesta de la otra persona?
Practicar, observar y aplicar lo que alimenta las cualidades cercanas al amor es mucho más de lo que os podáis imaginar. Los beneficios son infinitos.
Gracias por practicarlo desde el corazón.
Portia, familia cristica
Lina Weltschewa