“Bajo el árbol navideño, un regalo con sentido”

¿POR QUE SE CONFUNDE REGALAR UNA SESIÓN DE TERAPIA CUANDO ES TU PROFESIÓN?

“Bajo el árbol navideño, un regalo con sentido”

En muchas profesiones, especialmente las relacionadas con la salud mental, el acompañamiento emocional o el bienestar, existe una tendencia a asumir que el trabajo puede “regalarse” sin mayor problema. A quienes nos dedicamos a la terapia nos sucede con frecuencia: un amigo, un familiar o un conocido pide “una sesióncita”, como si fuera un gesto sencillo, casi automático.

Pero curiosamente, esta expectativa no aparece en la mayoría de otros trabajos. Nadie le diría a un abogado: “¿Me regalas una consulta? Solo quiero que revises un contrato”. Tampoco le diríamos a un electricista: “¿Me instalas esto gratis? Total, no te cuesta nada”. Y, por supuesto, si trabajas en una empresa, nadie esperaría que a fin de mes le dijeras a tu jefe que le regalas unas horas de tu jornada laboral.

Entonces, ¿por qué con la terapia sí ocurre? ¿Qué hay detrás de esta confusión?

La idea equivocada de que “si te gusta, no cuesta”

Muchas profesiones vocacionales —como la psicología, la terapia ocupacional, la educación o el coaching— se ven a través del prisma del “amor por ayudar”. Y aunque esto es real, disfrutar del trabajo no lo convierte en un hobby. Detrás de una sesión hay años de formación, especialización, supervisión, y un gran esfuerzo emocional.

La invisibilidad del proceso terapéutico

  • la preparación,
  • la responsabilidad ética y legal,
  • la energía emocional invertida,
  • la supervisión,
  • el seguimiento de cada caso.

Es fácil pedir “una sesión gratis” cuando no se comprende el peso real del trabajo.La confusión entre ayuda y servicio profesional

En lo cotidiano damos apoyo emocional a amigos y familiares, y eso es parte de la vida. Pero una sesión de terapia no es una conversación, es una intervención estructurada y profesional.

Confundir ambos espacios lleva a asumir que “como eres terapeuta, puedes ayudarme rápido y sin coste”. Pero una sesión es un servicio profesional, no un favor.

La normalización del “favor” en trabajos independientes

Cuando no se trabaja para una empresa, sino por cuenta propia, parece que todo es más flexible: precios, disponibilidad, límites.
Pero la realidad es la misma: vivimos de nuestro trabajo.
Y así como nadie regala horas a su empresa al final de mes “por cariño”, un profesional independiente tampoco puede regalar su tiempo sin afectar su sustento.

¿Regalar sesiones? Sí, pero con conciencia y límites

Regalar una sesión puede tener sentido cuando parte del propio profesional:

  • como acción social,
  • como beca,
  • como apoyo puntual,
  • o como parte de un compromiso personal del terapeuta.

La clave es que no se dé por hecho, porque eso desvaloriza el trabajo y difumina los límites.

La terapia es un acto humano, sí, pero también es un trabajo altamente especializado. No se trata solo de tiempo, sino de experiencia, formación, presencia y responsabilidad.

“Reconocer su valor dignifica al profesional”

Deja un comentario

Scroll al inicio