Crema tibia de calabaza, pera y miso blanco
Dulce terrenal para días secos y ánimos fríos
Cuando el viento se vuelve fino y la luz cae temprano, el cuerpo pide abrigo desde dentro. En la visión clásica china del otoño, la energía se recoge y la mente se vuelve más íntima. Esta crema hace justo eso: suaviza, humedece y reconforta con un dulzor redondo y un toque umami que invita a bajar el ritmo.
Por qué prepararla
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Aporta suavidad y humedad en épocas secas.
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Sienta bien al estómago y favorece una digestión tranquila.
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Ayuda a calmar la mente: el toque de miso y pera aporta equilibrio y sensación de hogar.
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Es tan reconfortante que parece una meditación en taza.
Ingredientes (2–3 raciones generosas)
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300 g de calabaza (butternut o kabocha)
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1 pera madura, pelada y en trozos
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1 trozo de puerro o cebolla tierna (solo la parte blanca)
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1 cucharadita de miso blanco (shiro miso)
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1 trozo de jengibre fresco (aprox. 10 g)
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500 ml de agua o caldo vegetal suave
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1 cucharadita de aceite de sésamo tostado
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Opcional: semillas de calabaza tostadas o unas gotas de limón
Preparación
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En una olla, calienta el aceite de sésamo y pocha el puerro hasta que quede transparente.
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Añade calabaza, pera y jengibre; remueve 2–3 minutos.
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Cubre con el agua o caldo y cocina a fuego suave 20–25 minutos, hasta que todo esté muy tierno.
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Tritura fino hasta lograr una crema aterciopelada.
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Disuelve el miso en un poco de líquido caliente y agrégalo al final, sin hervir.
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Sirve con un hilo de aceite de sésamo, semillas tostadas o un toque de limón.
Clave energética estacional
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Calabaza: dulce y tibia; favorece la estabilidad y la sensación de base.
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Pera: jugosa y fresca; aporta humedad y suavidad a la garganta.
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Miso blanco: salado suave y umami; contribuye a un equilibrio digestivo amable.
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Jengibre: picante tibio; ayuda a mover la energía y a espantar el frío interno.
El conjunto trae un balance de tibieza, dulzor y fluidez que sienta de maravilla cuando el aire se seca y el ánimo pide refugio.
Ritual de respiración antes de comer
Prueba esto mientras la crema humea en el cuenco:
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Inhala por la nariz contando 4, sostén 2, exhala lento por 6.
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Repite 5 ciclos, sintiendo cómo desciende el ritmo mental.
Comer con respiración consciente potencia la sensación de calma y calidez interior.
Claves prácticas
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Si quieres más ligereza, sustituye parte del caldo por agua y añade unas gotas de limón al final.
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Si buscas más efecto “abrazo”, agrega 1 cucharadita de tahini al triturar.
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Para un punto aromático, ralla un toque de piel de naranja justo antes de servir.
Este contenido orienta hábitos de bienestar y no sustituye el consejo profesional individual. Ajusta ingredientes y cantidades a tus necesidades personales y preferencias.