El crecimiento personal y tu tipo de personalidad

El crecimiento personal y tu tipo de personalidad

El crecimiento personal se puede definir de muchas maneras, pero lo que queda claro es su objetivo: crecer.

¿Y por qué deberíamos crecer? ¿Para qué?

Porque el propósito de la vida es crecer y aprender. Crecer significa salir de patrones enquistados de pensamiento, comportamiento y emoción que ya no apoyan el bienestar a la persona.

Hay un requisito muy importante en el crecimiento personal, se trata de la motivación. Darse cuenta cuando lo que uno hace ya no produce buenos resultados y entender que el cambio empieza por ti.

Cada personalidad tiene unos componentes nada aleatorios, características, talentos innatos que están al servicio de la persona para emplear hacia el objetivo de aprender.

Al descubrir tu tipo de personalidad y profundizar en las luces y sombras de sus mecanismos, empiezas a darte cuenta de tu paisaje interior y de cómo actúa en tu contra o a tu favor.

Este es el primer paso en elevar tu conciencia y recuperar tu poder personal, saliendo de tu plácido sueño de ‘soy así, es lo que hay’.

Por ejemplo, una persona introvertida tiene la gran ventaja de tener un mundo interior muy profundo y colorido capaz de percibir sutilezas emocionales que a la mayoría de los mortales se nos escapan.

La otra cara de esta sensibilidad emocional es que al no saber gestionarla y darle salida se puede convertir en depresión y tendencias autodestructivas.

Hay personas que huyen del regalo de su sensibilidad prefiriendo vivir desde maneras de ser más lógicas, pragmáticas y analíticas que les aporta seguridad y les acerca a lo tangible y material.

 

La vía del equilibrio es la aceptación y la reconciliación de las 2 partes, el ying y el yang.

 

¿Y tú, sabes tu tipo de personalidad?

 

Dana Sihov 

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