EL PERFUME INVISIBLE QUE ME HABITA

EL PERFUME INVISIBLE QUE ME HABITA
UNA REFLEXION DESDE LA MANOS DEL TERAPEUTA

Durante años he trabajado como quiromasajista. He tocado cientos de cuerpos, acompañado decenas de procesos, y siempre —casi como un ritual sutil— los aceites esenciales han estado presentes. No son un simple añadido: envuelven, abren, calman, despiertan, conectan. Los elijo con atención, según la necesidad de quien se recuesta sobre la camilla. Pero hoy me hago otra pregunta: ¿y a mí? ¿Qué me han hecho a mí esos aceites?

Porque sí: mis manos los aplican, pero también los absorben. Mi olfato los detecta, pero también los vive. Día tras día, sesión tras sesión, año tras año. ¿Cuánto de lavanda hay ya en mis células? ¿Cuánta bergamota me ha acompañado en momentos de cansancio? ¿Cuántos aromas me han sostenido sin que yo lo supiera?

Siempre pensamos en los beneficios de los aceites esenciales para quienes los reciben. Pero nunca me enseñaron a reflexionar sobre lo que sucede en el cuerpo y en el alma de quien los aplica.

Mis manos no solo trabajan: también beben. También escuchan. También se impregnan. ¿No es hermoso pensar que, en cada masaje, mis propias manos han sido nutridas, acariciadas por esas esencias sutiles?

Y mi olfato… ¡ah, el olfato! Ese puente directo al sistema límbico, a la memoria más antigua, al estado de presencia. He respirado eucalipto en inviernos fríos, he sentido la calidez del sándalo en días de duelo, he vuelto a casa con el rastro tenue del ylang ylang aún flotando en mi piel. ¿Cuánto de eso ha transformado mi ánimo, mis pensamientos, mi vibración?

Me doy cuenta ahora de que mi oficio también me ha moldeado a través de los aromas. Que hay una alquimia silenciosa ocurriendo mientras trabajo: un intercambio invisible, una danza de moléculas y emociones entre el cuerpo que doy y el que tengo.

Este artículo no busca conclusiones. Solo quiero abrir la puerta a la pregunta:

¿Qué herencia invisible nos dejan los aceites esenciales, a quienes los tocamos, los elegimos, los respiramos cada día?

 

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