El poder de la sombra

El poder de la sombra: lo que niegas te controla, lo que miras te transforma

 

Los eclipses son momentos en los que el cielo nos recuerda que nada permanece igual.
La luz desaparece, la sombra se impone, y todo lo que parecía estable se tambalea.
No es casualidad que, a lo largo de la historia, estos fenómenos se hayan vivido con asombro y temor. Porque los eclipses llegan para sacudirnos, para desarmar la ilusión de control y mostrarnos lo que preferimos ocultar. Son esos llamados del destino.

Este año, la temporada de eclipses nos llevó a atravesar el eje Virgo–Piscis: dos energías que parecen contrarias, pero que en realidad se complementan profundamente. Piscis nos invitó a soltar, a confiar en lo invisible y abrazar nuestra vulnerabilidad. Virgo nos pidió orden, coherencia, bajar a tierra y cuidar de lo cotidiano. Entre ambos, nos movimos entre caos y organización, entre sensibilidad y practicidad, entre entrega y disciplina.

Ahora que esta temporada está por llegar a su cierre con la Luna Nueva en Libra el 21 de octubre, tenemos la oportunidad de mirar hacia atrás y preguntarnos:

  • ¿Qué lecciones me dejaron estos eclipses?
  • ¿Qué se llevaron de mi vida que ya no tenía sentido sostener?
  • ¿Qué aprendí sobre mí mismo/a en medio de estos movimientos?

Y si aún no tienes respuestas claras, no te preocupes: el cielo siempre da segundas oportunidades. El 23 de octubre comienza la temporada de Escorpio, y con ella llega una nueva invitación: mirar más profundo, abrazar tu sombra y permitir que lo que estaba escondido salga a la luz para transformarse.

El eje Piscis–Virgo: entre el alma y el cuerpo

Cada eclipse activa un eje de polaridad, y el escenario estuvo entre Piscis y Virgo.
Dos energías aparentemente opuestas, pero en realidad profundamente complementarias.

  • Piscis nos invita a disolvernos, a confiar, a entregarnos a lo invisible, a la intuición y a la sensibilidad.
  • Virgo nos pide volver a la tierra, al orden, a lo práctico, a cuidar del cuerpo y del detalle en lo cotidiano.

Juntos, forman un puente entre lo etéreo y lo concreto, entre la fe y la acción, entre el caos y la organización.

Pero el desafío está aquí: ¿te quedas refugiado en las nubes de Piscis, huyendo de la realidad, o te atrapas en la rigidez de Virgo, controlando hasta el último movimiento por miedo a soltar?

 

El eje de la salud: cuerpo, mente, emociones y espíritu

El eje Virgo–Piscis no solo habla de organización y entrega, también es el eje de la salud. Y en temporada de eclipses, cuando todo se intensifica, es común que el cuerpo y las emociones se hagan escuchar más fuerte.

Virgo nos recuerda la importancia de cuidar la salud física: alimentación, descanso, movimiento, rutinas que sostienen la vida diaria. Piscis, en cambio, nos conecta con la salud emocional, mental y espiritual: cómo gestionamos lo que sentimos, cómo nutrimos nuestros pensamientos y cómo cultivamos un espacio de conexión interior.

Cuando estos niveles no están en equilibrio, los eclipses lo evidencian. Muchas veces, si nos resistimos a ver lo que la vida quiere mostrarnos, el malestar puede manifestarse en el cuerpo, como una señal de que algo más profundo necesita atención.

La verdadera salud no es solo tener músculos ni cumplir con una rutina perfecta: es darle un espacio a cada dimensión de nuestro ser. Pregúntate:

  • ¿Cómo estoy cuidando de mi cuerpo físico?
  • ¿Le estoy dando espacio a mis emociones, aunque no siempre sean cómodas?
  • ¿Qué pensamientos estoy alimentando día a día?
  • ¿Me estoy regalando momentos de silencio o conexión espiritual?

El equilibrio real surge cuando dejamos de poner toda la atención en un solo plano y aprendemos a atendernos de forma integral.

 

Lo que nos mostró el eclipse lunar en Piscis

El eclipse lunar en Piscis fue un espejo incómodo.
Nos mostró dónde huimos de nosotros mismos, dónde nos anestesiamos para no sentir, dónde nos perdemos en ilusiones que terminan convirtiéndose en niebla.
Fue un llamado a dejar de escapar y empezar a confiar. A recordar que ser vulnerables no es una debilidad, sino el inicio de la verdadera fortaleza. A que algo que nos es muy familiar, pero ya no nos sirve, debe salir de nuestra vida.

No sé cómo lo viviste, pero para mí fue muy potente, me mostró patrones repetitivos que pensé ya había integrado y no, pues volvieron a presentarse y caí en la trampa. Durante la temporada de eclipses pasan cosas, todo es más evidente, a veces hasta ridículo, para que ya no nos queden dudas de que por ahí… no es.

Lo que nos dejó el eclipse solar en Virgo

El pasado 21 de septiembre tuvimos la segunda Luna Nueva en Virgo acompañada de un eclipse solar. Fue un recordatorio claro de que es tiempo de ordenar.

Virgo no nos permite evadirnos: nos pide mirar lo cotidiano, lo que hacemos cada día, los pequeños detalles, y preguntarnos:

  • ¿Qué necesito depurar?
  • ¿Qué estructuras de mi vida ya no me sostienen?
  • ¿Qué hábitos me están alejando de la coherencia entre lo que siento, lo que pienso y lo que hago?

Y como si fuera poco, al día siguiente llegó el equinoccio en Libra, símbolo del equilibrio y del justo medio. Su invitación sigue vigente: no basta con limpiar o soltar; necesitamos crear un orden que nos devuelva armonía y, sobre todo, paz.

El regalo incómodo de los eclipses

Sí, los eclipses incomodan.
Sacuden las alfombras donde escondemos lo que no queremos ver.
Nos obligan a dejar ir aquello a lo que nos aferramos con miedo.
Nos muestran lo frágil de nuestros planes y la falsedad de nuestras certezas.

Pero ahí está el regalo: cuando dejamos de resistirnos, descubrimos que en medio del caos también podemos encontrar calma. Que soltar no es perder, es hacer espacio. Que entregarnos no es rendirse, sino confiar.

 

Señales de que me estoy evadiendo

Los eclipses no solo muestran luz y sombra en el cielo, son energías que se mueven en nuestro interior y nos muestran cómo escapamos de lo que no queremos ver en nosotros mismos. Y tanto Piscis como Virgo tienen sus formas de hacerlo:

Evasiones piscianas:

  • Me refugio en la fantasía y los castillos en el cielo, y dejo que todo quede “para mañana”.
  • Me pierdo en el rol de víctima, esperando que otros me rescaten, o bien me vuelvo el salvador y busco a quien poder salvar para distraerme.
  • Uso distracciones (series, redes, comida, alcohol, drogas, espiritualidad sin raíz) para no sentir lo que duele.
  • Me convenzo de que “todo está bien” aunque por dentro esté en caos.

🌿 Evasiones virginianas:

  • Me obsesiono con el control, intentando que nada se salga de lugar.
  • Me pierdo en los detalles y nunca siento que algo está “suficientemente bien”.
  • Ocupo mi tiempo en tareas y listas interminables para no detenerme a escucharme.
  • Exijo perfección a mí mismo/a y a los demás, creyendo que así tapo el vacío interno.
  • Me vuelvo tan servicial que deseo ayudar a todo el mundo y arreglarles la vida para no tener que lidiar con la mía propia.

💭 Pregúntate:

  • ¿De qué maneras me estoy evadiendo hoy?
  • ¿Me estoy escapando a través de la fantasía y la desconexión (Piscis)?
  • ¿O me escondo detrás del control y la perfección (Virgo)?
  • ¿Qué señales he estado recibiendo desde agosto hasta ahora, qué historias se han repetido otra vez en mi vida?

Reconocer estas señales es el primer paso para recuperar el poder y elegir una nueva forma de estar presente.

 

Claves prácticas para integrar esta energía

¿Cómo atravesar este tiempo sin perdernos en la confusión o la ansiedad? Aquí algunas guías:

  1. Respira y confía. Cada emoción intensa es un puente hacia una parte de ti que pide ser escuchada. Respira profundo, no huyas de ella. Si necesitas orientación con esto, te dejo aquí una respiración consciente que puedes descargar gratis.
  2. Ordena tu mundo. Limpia tu casa, tu agenda, tu cuerpo, las relaciones que solo mantienes por compromiso, pero que ya no deseas hacerlo más. Lo externo refleja lo interno.
  3. Escucha tu cuerpo. Él registra lo que tu mente calla. Dedica un momento cada día para escanearlo y sentirlo.
  4. Abraza el vacío. No todo necesita resolverse ahora. Permite que el silencio te muestre nuevas respuestas. La claridad llega después de la tormenta.
  5. Crea pequeños rituales. Una respiración consciente al levantarte, unas páginas de journaling, una caminata en presencia. Anclas simples para sostenerte en medio del torbellino.
  6. Busca ayuda si no sabes cómo salir del bucle. Es un signo de humildad reconocer que no puedes solo.
  7. Elige responder en lugar de reaccionar. Si siempre que se presenta una dificultad reaccionas de la misma manera, el resultado nunca cambiará y la historia será la misma. Tienes que hacerlo diferente y, para eso, se necesita tomar consciencia de esas reacciones. Cambiar la respuesta es lo único que transforma la historia.
  1. Cuida cada nivel de tu salud. El eje Virgo–Piscis nos recuerda que somos un todo, y que no podemos descuidar ninguna de nuestras dimensiones:
  • Cuerpo físico: mueve tu energía con ejercicio consciente, cuida tu descanso y aliméntate de forma que te dé vitalidad.
  • Cuerpo emocional: permítete sentir, escribe lo que pasa dentro de ti, busca espacios de catarsis sanos (llorar, bailar, crear).
  • Cuerpo mental: practica la meditación o la observación de tus pensamientos, elige qué ideas alimentar y a cuáles ya no le darás tu atención.
  • Cuerpo espiritual: conecta con lo trascendente a tu manera, a través de rituales, naturaleza, oración o contemplación.

Un cierre necesario

Los eclipses no vienen a destruirnos, sino a recordarnos que estamos vivos y en constante cambio.
Son portales de transformación profunda. De finales y comienzos. De sombras que, si nos atrevemos a mirarlas, nos devuelven la luz con más claridad.

Y ahora que esta temporada se despide, la pregunta es simple pero poderosa:
¿Qué eliges llevarte como aprendizaje de este ciclo?

Y si todavía no lo sabes, respira: el viaje continúa, y Escorpio te dará otra oportunidad de mirar de frente tu sombra… y transformarla en tu mayor poder.

 

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