El río de la sabiduría
El río de la abundancia.
Es lo mismo, abundancia y sabiduría no existen una sin la otra, son causantes una de la otra, intrínsecamente unidas y entrelazadas.
La abundancia es muchísimo más que prosperidad material, aunque la incluye también.
La abundancia de la Madre en la luz, en lo sutil, se manifiesta en sus formas en cada momento adecuadas para la experiencia vital.
¿Cómo puede haber abundancia material nutridora y duradera si no hay abundancia en el corazón abierto?
Y el corazón abierto de cada ser humano necesita de una confianza base, la que viene de nacimiento. Los que han «mamado» la confianza, los que han recibido la total entrega y cercanía de sus madres en lo físico, de cuerpo a cuerpo y de corazón a corazón, sintiendo el latido y el flujo caluroso, aquellos seres humanos crecen con la abundancia naturalmente, sintiéndola en cada célula, sin siquiera darse cuenta, sin cuestionarla, sin pensar que se podría acabar o agotar.
En cambio, aquellos que se quedaron sedientos de caricias y alimento, siempre están movidos por una sed inexplicable, por un algo que siempre falta, que provoca una angustia sin motivo aparente, una constante búsqueda para liberarse de una ansiedad siempre latente.
Ambos grupos de personas se complementan. Los confiados por naturaleza poseen una calma natural, un estado de tranquilidad inherente, una sabiduría ya activada desde su concepción, que nunca fue interrumpida. Para ellos los ciclos de la vida son aceptados con la misma calma y confianza.
Los otros, los sedientos, empiezan la búsqueda sin saber qué es lo que buscan.
A algunos les lleva a acumular bienes, a tener grandes éxitos profesionales y familiares, aun así sigue la angustia. Hasta volver la mirada hacia otro tipo de búsqueda. Para llenar esta sed internamente, después de experimentar que la mera abundancia material no les quita la sed.
Otros, sin importar las riquezas materiales, que pueden ser muchas, pocas o las justas, pueden haber experimentado distintas fases de abundancia material y en todas seguir con la ansiedad latente, con la sed inexplicable, siempre latente.
Entonces es común en ellos la búsqueda espiritual, la búsqueda de un maestro, de un ser luminoso que les muestra con su sola presencia que en el fondo no hay nada que buscar, que ellos también, sin saberlo, tienen el abrazo de la Madre a su alcance.
¿Cuál es entonces el camino correcto?
No puede existir un solo camino, todos son válidos, dependiendo de las vidas, de las experiencias y tendencias físicas y del alma, según las memorias grabadas.
La libertad aquí es sentir, sentir en el corazón y beber de la sabiduría sin forzar mentalmente, sin querer cambiar o manipular a los otros, ni siquiera con las mejores intenciones, porque es posible que el camino del otro sea muy distinto al tuyo pero totalmente válido y perfecto para el otro.
Para encontrarse unos y otros en el precioso espacio donde ya no hay otros, donde fluye la sabiduría con todo el amor elevado, respetando los pasos, tiempos y caminos de cada flor, de cada perla, que en su momento perfecto se une a esa guirnalda perfecta que brilla con mucha luz, en incontables destellos, facetas y colores.
El río de la sabiduría es la Madre abundante que nutre cada paso que das, consciente o inconscientemente.
Bebe de ese río y jamás volverás a tener sed.
Bebe hasta saciarte y experimentar que la fuente estaba en tu interior.
Lina Weltschewa