ERES

ERES

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Esta vez, al abrirme a recibir un mensaje, llegó a una gran calma, un silencio.
 
Luego, la percepción, sin palabras, de que siempre pedimos mensajes, respuestas, tenemos más y más preguntas, entra la mente queriendo el mando y se acelera cada vez más en su afán de controlar.
 
Después de este parón han llegado palabras en mayúsculas, con pausas entre una y otra:
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ES
AMA
LUZ
Amabilidad
Interior
INHALA
EXHALA
PAZ
EXPANDE
PAUSA
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Un ojo que observa todo desde una distancia, vista de pájaro, desde una perspectiva que permite discernimiento.
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Imagínate sobrevolando el océano, como en un avión, en vuelo tranquilo y estable, observas la luz del sol brillante en tranquilidad, destellos sobre las aguas, luminosidad chispeante.
Tu lugar de observador es un lugar cálido, lleno de confianza, enraizado en una paz absoluta de saberse eterno y a salvo, inmutable.
En el horizonte hay una línea fina, a veces con más contraste entre cielo y tierra, a veces, en cambio, queda difuminada, se funden los azules de cielo y agua.
El vuelo sigue tranquilo, aparecen tierras,  costas donde las olas se rompen, desiertos y campos verdes.
El vuelo sigue tranquilo.
El vehículo vuela a una velocidad altísima, más el pasajero observador sigue sentado tranquilo en la luz de la consciencia.
Pasan tormentas,  pasan turbulencias, nada le perturba, nada le quita su calma.
Sé tú como este observador, vuelve siempre al centro, respira y permite que el vuelo te guíe.
No es cosa tuya parar el vuelo ni cambiar el rumbo, todo esto ya está perfectamente orquestado. Confía y te moverás con dicha.
Medita observando el océano de calma con sus destellos infinitos.
Las respuestas a tus múltiples preguntas aparecen solas. Y donde no hay respuesta, nunca hubo pregunta, solo ajetreo mental.
La verdad no se dispersa por ese ajetreo. Súbete al vuelo estratosférico sabiendo que ERES.
Lina Weltschewa

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