Flow
El flujo de la consciencia.
Siéntelo, respíralo. Cada vez que la realidad mundana te abruma y te absorbe, recuerda este flujo de consciencia dentro de ti.
Para un momento, respira, imagina y siente como inhalas luz y consciencia, luego se reparte por tu cuerpo y vuelve la calma y el equilibrio.
Un flujo incesante que te conecta con la vida de una forma mucho más elevada, no para escaparte de la realidad, no.
Para volver a ti, al Ser, a la esencia bendita que te trajo aquí.
Volver al presente y permitir el flujo divino en esta vida, para no olvidar el origen.
Alza la mano y siente la cascada cálida, tocada por el Sol de la consciencia universal, pura, luminosa, iridiscente, portadora de dicha.
Déjate empapar como por una lluvia cálida y pura que impregna la tierra seca que anhela cada gota.
Bebe de esta cascada hasta saciarte, como un desierto que guarda semillas y al caer la abundante lluvia se convierte en un campo de flores lleno de frescura, colores, aromas, lleno de vida.
En esto se puede convertir tu campo mental, tu cuerpo, todo tu Ser, un campo bendito, atrayente y abundante, que la Madre ofrece.
Un jardín precioso donde la vida atrae más vida, renaciendo, compartiendo sin competir, mariposas, abejas, pájaros que vuelan y danzan entre las flores, un campo de alegría que nace de sí mismo por la pura dicha de compartirse y expandirse en este «flow» que brota puro sin cesar.
Fuente de dicha. Tócala con la mano y bébela hasta llenar tu corazón.
Luz
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