8 Hábitos para una Vida Saludable
Dicen que más vale prevenir que curar, sin embargo parece que sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando llueve.
Nuestra vida está llena de hábitos, unos nos fortalecen, otros nos debilitan.
Crear un nuevo hábito cuesta un esfuerzo, pero éste es menor cuando estamos convencidos y motivados. Así que podemos decidir si realmente deseamos vivir una vida más saludable, aplicar la prevención, o acordarnos de Santa Bárbara cuando la lluvia ya nos ha empapado.
Un hábito es como una gota continua que día a día nos vas llenando el vaso de la salud o de la enfermedad.
Este hecho es tan evidente que ya existe la Medicina del Estilo de Vida.
Te propongo unas sencillas actividades a incorporar a nuestra vida diaria, desde el momento de levantarnos hasta acostarnos. Nuestra salud y bienestar general nos lo agradecerán.
- Al despertarnos por la mañana dedicamos unos minutos para prepararnos para el nuevo día:
- Desperezarnos ampliamente y bostezar repetidamente desentumece mente y cuerpo.
El artículo “¿Por qué es tan importante desperezarse?” señala beneficios físicos, mentales y anímicos,
“la acción de desperezarse proporciona una sensación de placidez y relajación que ayudan a empezar el día de buen ánimo y con optimismo.”
- Agradecer a la vida, al universo, el enorme regalo que nos ha ofrecido: un nuevo día.
Puedes hacerte un audio motivador de amor, alegría y agradecimiento al nuevo día, y escucharlo cuando te despiertes.
- Fricciones en círculo de las siguientes articulaciones: codos, muñecas, rodillas y tobillos; con la intención de «articularte» adecuadamente con la vida, ser flexible ante lo que la vida te ofrezca.
- Mirarte al espejo, sonreirte y decirte que te amas, que eres un ser maravilloso y que vas a tener un magnífico día.
- Durante el día, encontrar tiempo para: Respiraciones conscientes. Al menos una vez al día, sentarnos tranquilamente, cerrar los ojos y centrarnos exclusivamente en nuestra respiración. Nos relaja, baja el ritmo cardiaco, y serena cuerpo, mente y emociones.
- Realizar alguna actividad que te produzca alegría, como escuchar una música que te alegre el alma, bailar, cantar, reir a carcajadas. Unas buenas risas nos pueden salvar la vida. Puedes leer el artículo que escribí «La Risa como Sanación».
- Antes de acostarnos, prepararnos para un sueño plácido y reparador. Masajear los pies. Si tienes la suerte de poder recibir un masaje de reflexología podal es magnífico, si no, por la noche puedes poner los pies en agua caliente un ratito – sobre todo en invierno -, y luego masajear todo el pie, finalizando con una presión justo por debajo de la almohadilla plantar en el centro. Ayuda a la circulación general y te relaja bastante antes de ir a la cama.
Unos dichos chinos dicen,
«Lavar los pies con agua caliente es más efectivo que tomar medicamentos para dormir cuando uno está listo para ir a la cama.»
«Si uno quiere proteger a un árbol hay que proteger sus raíces; si uno quiere proteger a una persona, hay que proteger sus pies”.
- Agradecimientos al final del día: a tus órganos, a tus células, a los que te han ayudado, a los que te hayan permitido aprender más sobre ti, a la vida, etc.
Con frecuencia olvidamos que nuestro estado emocional influye enormemente en nuestra salud, en nuestro sistema inmunológico, en nuestro bienestar general. Llenarnos de estímulos positivos diariamente es uno de los mejores hábitos que podemos tener para disfrutar de una vida saludable.
Mantener una vida saludable es el resultado de un conjunto de factores interrelacionados: factores físicos, mentales, emocionales, ambientales, espirituales.
En la tradición oriental se dice que hay tres tipos esenciales de alimentación: una alimentación terrestre, una alimentación celeste y una alimentación humana.
La nutrición que obtenemos de estas tres alimentaciones va a influir muchísimo en la calidad de nuestra vida.
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