La acción en el ahora.
Es importante la acción, pero es importante la acción en coherencia con pensamiento y con la palabra.
Todos, todos, pueden acceder al campo de las posibilidades infinitas, pero sin coherencia la acción se vuelve caótica.
Para elevar una acción, ¿por dónde tiene que pasar?
Sí, pensamiento, palabra, acción, pero si no pasa a través del corazón, se puede ir a la deriva. A la deriva.
Pero quieres que tu acción sea amorosa, quieres que la acción te mueva hacia adelante, que te expanda.
Entonces, ¿cómo se puede expandir sino a través del corazón, a través de este campo que es capaz de ensancharse tanto que todos los demás niveles se tocan?
Entonces la transformación está hecha en un segundo.
La transformación, la transformación que toca a ser alquimia.
Alquimia es el resultado del corazón, cuando después de mucho esfuerzo y mucha lucha estás a punto de rendirte, estás a punto de dejarlo todo, y entonces, en un momento de estar en el suelo, en una aparente caída, te rindes de otra manera.
Te rindes para abrir el corazón, porque te rindes bajando las armas, destruyendo el muro, que te apartaba del amor, que te apartaba de los demás, y allí surge la magia, porque cuando te muestras en tu verdad, cuando caen las máscaras y crees que nadie te va a aceptar …
De pronto te acuerdas de que el sol brilla para todos y de pronto se acercan todos aquellos que tú pensabas que se alejarían, se acercan y te muestran que les importa, que te aman, que están a tu lado.
La alquimia surge y te conviertes de luchador a amador.
Baja las armas, ríndete, ríndete.
Se rinde el personaje.
Aparece el Ser.
El Ser