La causa del dolor : Una mirada global para lograr el deseado bienestar
Tratar la causa subyacente de la dolencia
Como terapeuta holística especializada en nutrición Ayurveda, cada vez me resulta más evidente la necesidad de tratar la causa subyacente de la dolencia.
La terapia holística se ocupa del SER en su totalidad, y lo acompaña con distintas herramientas de sanación, como han hecho desde antaño nuestros ancestros y ancestras, aquellos que no atendían solo al síntoma, reparándolo superficialmente con un simple brebaje, sinó que observaban a la persona como un TODO, y enfocaban el tratamiento con remedios para el cuerpo físico, el emocional y el energético.
Este proceder se fue perdiendo con los avances tecnológicos y médicos de la sociedad moderna, algunos de los cuales aportaron mucho bienestar, sobretodo para tratar cuadros agudos, con operaciones quirúrgicas avanzadas a manos de profesionales capacitados con instrumentos totalmente precisos, esterilizados y seguros que tantas vidas han salvado y salvan.
Pero con los años, algo nos dejamos por el camino. Y este algo es la concepción de la persona como un TODO, donde lo visible y lo invisible se interrelaciona causando el estado de salud o enfermedad con el que acude al profesional pidiendo ayuda.
La causa del dolor: ¿Quién se olvidó de mirarnos como un Todo?
En nombre del progreso se fue apartando este conocimiento y modus operandi más ancestral, para implantar unas formas más “profesionalizadas”, aunque mal entendidas en parte, ya que se pasó a mirar a la persona como un paciente plano, solamente con síntomas físicos desconectados de ningún otro “por qué” que no fuera directamente relacionado con el perímetro visible des del microscopio.
A pesar de eso, recientemente puedo observar una mayor sensibilidad para revertir esta realidad por parte de profesionales y terapeutas de todas las ramas (psicoterapeutas, profesionales sanitarios, terapeutas emocionales,…). Mi intención es seguir en esta dirección y recuperar una visión más global que ayude realmente a recuperar el estado de harmonía y de salud.
Hace ya un tiempo, acompañé a una mujer con un problema de tiroides. Siempre que hablo con personas con algún tema de tiroides, tengo muy presente que esta glándula es clave para regular el metabolismo, y que para cumplir bien su función necesita que la persona tenga unos niveles equilibrados de yodo y calcio en sangre, entre otros temas.
A tal efecto, es básico preguntar primero por los análisis recientes y por si sigue algun tipo de tratamiento médico. Y después, una vez examinados los aspectos del cuerpo físico, creo importante indagar en algunos puntos clave de su historia de vida y de su presente, como hice con ésta mujer.
La causa del dolor: Indagamos en temas más profundos
Una vez analizados los temas del cuerpo físico, indagamos en temas más profundos, y revisamos su caso a partir de algunas preguntas, siempre contextualizadas y en un ambiente de confianza.
- ¿Cómo fue tu nacimiento?
- ¿Qué relación tienes con tus padres?
- ¿Has sentido falta de tiempo en algun momento de tu vida, o necesidad de parar el tiempo?
- ¿Qué relación tienes actualmente con la comida?
En el caso de la mujer que comento, había unos síntomas físicos visibles que le incomodaban (relacionados con el volumen de su cuerpo), y unos síntomas emocionales y energéticos no visibles a simple vista, pero subyacentes e igualmente importantes.
La causa del dolor: Una historia de vida
Había una historia de vida que le hizo “tragar muy rápido” algunas situaciones traumáticas que se fueron repitiendo en distintas formas, y que desde el entorno no le permitieron expresar ni darles el TIEMPO necesario para su asimilación, con lo que aquella que un día fue una niña herida llegó a desarrollar una personalidad ya de adulta que tenía que manifestar de una forma u otra aquello que llevaba tanto tiempo desequilibrando su interior.
Esta persona acudía a los profesionales no solo para pedir una caja de levotiroxina, sino también como un acto impulsado por su Todo íntegro (cuerpo, mente y alma), para encontrar una vía de entendimiento a lo que le pasaba, para ir al fondo y solventar el tema desde la raíz.
Esta mujer había tenido que “tragar mucho y muy rápido” durante mucho tiempo, y eso fue un proceso vivenciado de forma inconsciente,
por lo que fue guardado en el fondo de su baúl interior. Pasó de profesional a profesional con el fin de encontrar una respuesta.
Recomendaciones de rutinas diarias
Después de unas cuantas charlas y de compartir recomendaciones de rutinas diarias
y de salud básica con ella, entramos en el tema emocional para poner palabras a eso que observé. Y al hacerlo visible, eso provocó un “darse cuenta” en ella que le permitió un gran primer paso para facilitar un cambio.
Ese cambio que sólo se podía hacer mirándose al espejo como ese TODO que era,
con su cuerpo visible y con su Ser emocional y sus baúles internos incluidos.
A mi modo de ver, pues, el terapeuta debería ser como aquél detonador necesario que te permite girar la mirada a la causa subyacente,
y que te acompaña desde el más puro respeto a ti, como el Todo que eres.