La Gratitud como Camino del Bienestar Emocional
La gratitud es mucho más que un simple “gracias” o un gesto de cortesía; es una práctica consciente que podemos cultivar a lo largo de la vida. Aunque a veces damos por hecho las cosas positivas y luchamos con las dificultades que encontramos en el camino, la gratitud nos invita a cambiar de perspectiva y a reconocer que nosotros mismos elegimos qué queremos sentir.
Esta elección se convierte en una herramienta poderosa de bienestar emocional que nos ayuda a fortalecer nuestra resiliencia y satisfacción en la vida.
Sin embargo, sentir gratitud no siempre es sencillo. Enfrentarse a circunstancias difíciles –como el dolor, la pérdida, o emociones de tristeza, desolación y miedo– puede hacer que resulte complicado ver algo positivo en nuestras experiencias.
Como decía el sabio Lao Tse en la filosofía taoísta:
“El agradecimiento es el origen de la virtud”.
Y San Agustín lo expresó de una manera similar:
“La gratitud es la raíz de todas las virtudes”.
Estas palabras nos recuerdan que ser agradecidos, incluso en medio de las dificultades, nos abre a una nueva forma de encarar la vida y nos ayuda a desarrollar virtudes como la paciencia, la humildad y la compasión.
En la actualidad, parece que hemos olvidado el valor de la gratitud como una virtud esencial. Vivimos en una era donde lo inmediato y lo superficial a menudo tienen prioridad sobre la reflexión y el aprecio profundo por lo que tenemos. Sin embargo, volver a la gratitud como práctica puede ayudarnos a conectar con una humanidad más auténtica y compasiva.
Una herramienta que permite profundizar en esta práctica es el método Hakomi.
En mis sesiones de Hakomi, exploramos de manera grupal la gratitud, lo cual ofrece una experiencia transformadora. Esta práctica nos invita a encarnar la gratitud, experimentándola en el cuerpo, y explorando cómo cada uno de nosotros podemos llevar esta actitud a nuestra vida diaria.
Al practicar juntos, los participantes suelen experimentar sensaciones de paz, calma y serenidad, sentimientos que surgen cuando entramos en un estado de gratitud colectiva.
Como menciona el maestro zen Thich Nhat Hanh en su libro sobre mindfulness, la gratitud es una forma de cultivar paz interior y felicidad, y en mis grupos he visto esto reflejado en la transformación de los participantes, que experimentan apertura, calma y un nuevo sentido de conexión.
La gratitud, entonces, es un camino que podemos elegir. Aunque las circunstancias externas puedan ser adversas, adoptar la gratitud como perspectiva nos permite encontrar un equilibrio emocional que aporta claridad y satisfacción en el día a día.
Esta práctica no se limita a agradecer los momentos felices, sino que se extiende también a las lecciones y oportunidades de crecimiento que surgen de los momentos difíciles.
Para quienes deseen profundizar en la gratitud, el próximo 23 de noviembre ofreceré un taller en Integral Yoga Center (de 10 a 14 h) presencial en Sant Pere de Ribes – Barcelona. + INFO AQUI
Será una oportunidad para explorar esta práctica de manera personal y grupal, y abrirse a una experiencia transformadora de autoconocimiento. La sesión tiene un valor de 25 euros, y el espacio está limitado para asegurar una experiencia profunda y personalizada.