Las dimensiones de la vida

Las dimensiones de la vida

Tienes un potencial infinito. Lo sabes, ¿verdad?

Todos nosotros podemos realizar grandes cosas en la vida. Es más, ¡estamos destinados a hacer grandes cosas! Sin excepción: aunque ahora estés pasando por un momento de fragilidad y no te lo creas del todo. Tú puedes hacer grandes cosas hasta el último minuto. Aunque pienses que nunca nada te ha salido bien, o digas que eres demasiado mayor para intentarlo, o que no tienes dinero o tiempo, o que…

No te creas nada de eso: tú puedes hacer grandes cosas.

Cada día, la vida te regala nuevas oportunidades que podrás aprovechar para acercarte un paso más a lo que sueñas. Fíjate:

Hemos sido capaces de sumergirnos en las profundidades de los océanos y descubrir especies animales extrañísimas; hemos logrado volar más allá de la atmósfera y explorar otros planetas y satélites, incluso caminar sobre la luna, pronto sobre Marte; gracias a la inteligencia humana hemos construido equipos médicos asombrosos, capaces de obrar curas que parecían imposibles; y así, podríamos escribir una lista muy larga de maravillas que han sido realizadas por personas como tú.

En una dimensión más personal, me llama poderosamente la atención como muchísimas personas han logrado salir adelante en un país extranjero. Tengo muchas amigas y amigos brasileños que se han instalado satisfactoriamente en Barcelona, muy lejos de sus familias. Han conseguido un trabajo, una habitación o un apartamento donde vivir, muchos tienen hijos a quienes han dado estudios, sufragando gastos importantes y asumiendo responsabilidades muy nobles.

¡Los admito profundamente! Han sido capaces de superar adversidades inimaginables, por ejemplo, la tramitación de su permiso de residencia o la convalidación de sus titulaciones, ¡que a menudo demoran años! Estos logros que no llaman tanto la atención, pero exigen un gran esfuerzo también, y conllevan jornadas fatigosas y mucho sufrimiento.

¡Recuerda por un momento tus logros! ¡Reconoce tus victorias!

Todos tenemos pequeñas misiones como cuidar el cuerpo que Dios nos dio, mantenerlo en forma, saludable, con la revisión al día dentro de lo que cabe, o tratando de nuestras enfermedades con los mejores recursos disponibles.

Pagar todos los impuestos, las facturas y aún así tal vez poder ahorrar un poco; seguir aprendiendo cosas nuevas, tener la mente ocupada y desarrollando nuevas habilidades. ¡Es maravilloso! ¡Pero qué vida tan compleja al mismo tiempo!

¡Y aún hay más!

Mantener una buena salud mental ante los golpes de la vida, los conflictos, la presión del día a día…  Eso sí que es de lo más complicado. Así como encontrar tiempo y recursos para regalarlos a los demás, de manera generosa y altruista, ayudando a otros que están en peores condiciones que nosotros. ¡Es extraordinario y tiene mucho mérito!

¿No es verdad que, a pesar de todas las dificultades, somos unos privilegiados? ¡Contamos con tantos recursos maravillosos a nuestro alcance! La verdad es que es una pena desaprovechar ni un segundo en quejas, vicios u otras conductas autodestructivas que tanta energía, salud y tiempo nos quitan a diario.

¿No es así?

 

Inspírate en historias reales de superación

Hay un canal en Instagram que sigo desde hace un tiempo, es brasileño y se llama A Dora apoia doenças raras. En él, nos muestran el día a día de decenas de personas que sufren enfermedades gravísimas y raras, en un contexto de pobreza severa. Viendo esos testimonios no nos queda más remedio que levantar la cabeza y agradecer por nuestra vida. Deben sufrir una barbaridad.

Otro gran ejemplo lo fue Pedro Ballester, un joven de familia española que vivió prácticamente toda su vida en Inglaterra. Murió a los 22 años de cáncer. Era numerario del Opus Dei. Los numerarios son como monjes no ordenados, que llevan una vida célibe y dedicada al apostolado. Nos dejó un legado maravilloso de experiencias de superación que podemos ver en un documental titulado Nunca he sido tan feliz. A pesar de su enfermedad, Pedro vivió la vida al máximo de sus posibilidades, con una actitud extraordinariamente positiva.

Recuerdo la vida de otro joven español llamado Pablo Raez. Este joven marbellí murió en febrero de 2017 a causa de la leucemia, pero no sin luchar hasta el último segundo, demostrando una entereza sobrecogedora. En su última publicación en Facebook escribió:

“la muerte forma parte de la vida, por lo que no hay que temerla, sino amarla”.

Os recomiendo explorar sus vidas en Internet y particularmente en YouTube.

Todos ellos nos muestran que, sin excepción, todos debemos dar un paso adelante superando nuestros límites, lanzándonos a por esas metas, nobles y legítimas, que tanto deseamos. ¡No pongamos más excusas!

Y el espiritismo, con su profundo enfoque en la transformación interior y el entendimiento de la vida, se puede convertir en una guía invaluable. Nos ofrece claridad, sabiduría y seguridad para avanzar con confianza hacia esas metas, mostrándonos el camino más sabio y brindándonos herramientas prácticas para enfrentar los desafíos con éxito y esperanza.

Si alguien está perdido ahora mismo, tiene estos tres libros, por ejemplo, para inspirarse y encontrar orientación y rumbo:

El Libro de los Espíritus, de Allan Kardec

Nuestro Hogar, de Chico Xavier / André Luiz

Momentos de salud y conciencia, de Divaldo Franco / Joanna de Ângelis

 

Dimensiones de la vida: diagnóstico y plan de acción

Estos tres libros, como tantos otros, no ayudan a entender la vida y a desarrollar nuestras capacidades, que se expresan en multitud de contextos diferentes que constituyen las dimensiones de la vida. Con dimensiones de la vida nos referimos a esa ocho o diez áreas en las que todos participamos, quien más quien menos, tanto individual como colectivamente:

 

  1. salud física
  2. bienestar emocional
  3. economía y finanzas
  4. familia consanguínea
  5. amistades
  6. trabajo o estudios
  7. ocio y pasatiempos
  8. espiritualidad

 

Una vida plena y equilibrada depende de que estas diferentes áreas estén en armonía, activas y actualizadas. Podemos explicarlo utilizando una sencilla metáfora: imaginemos una mesa.

Para que la mesa esté firme y estable, necesita patas. Pueden ser tres, cuatro, cinco… depende, pero necesita que todas estén en buen estado. Cuanto mejor estén, más estable será la mesa. Si una falla, no pasará gran cosa, la mesa seguirá estando bien. Si fallan dos todavía podrá utilizarse relativamente bien. Pero si fallan cuatro, por muy fuerte que esté una, tarde o temprano sucumbirá, recibirá un golpe fortuito que la desequilibrará y caerá al suelo con todo lo que tenga encima.

Las diferentes dimensiones de la vida serían como las patas de la mesa. Y la mesa en sí, podríamos pensar que representa nuestra salud integral.

A veces ocupamos la mayoría del tiempo en unas, restándole importancia a las demás, pero para vivir una vida equilibrada no basta con concentrarnos en el trabajo, en el estudio o incluso en la vida espiritual. Es importante prestar atención a todas, porque se alimentan mutuamente. Es fácil verlo, ¿verdad?

Es cierto que, en algunas fases de la vida, algunas áreas ganan un poco más de protagonismo. Por ejemplo, cuando somos padres, durante los primeros años toda la vida gira en torno al bebé. O si paso por una enfermedad, si me rompo el pie, por ejemplo, durante unos meses me tendré que ocupar especialmente de la recuperación, y otras cosas pueden quedarse un poco atrás. Aun así y respetando las necesidades del momento, una vida equilibrada, sana y feliz, necesita mantener todas las dimensiones armonizadas.

 

Veamos cómo sería

Coge lápiz y papel y escribe cómo están las dimensiones de tu vida en este momento. Hagamos una breve evaluación de cómo se encuentran.

 

  1. salud física: cómo me encuentra en este momento, qué necesito, qué hago al respecto
  2. bienestar emocional:
  3. economía y finanzas:
  4. familia consanguínea:
  5. amistades:
  6. trabajo o estudios:
  7. ocio y pasatiempos:
  8. espiritualidad:

 

Una vez tenemos el diagnóstico, podemos pasar al siguiente paso, que es trazar un plan para mejorar en esas dimensiones que están un poco más descuidadas. Lo primero que podemos hacer es hacer una lista, en orden de importancia, de las áreas que necesitan mayor atención ahora mismo. Una vez tenemos esa lista, coge la primera de ellas y piensa qué te gustaría alcanzar.

Seamos realistas, pero un poco ambiciosos también. Por ejemplo: si en el área financiera anotas que te gustaría ahorrar todos los meses 500 euros, tal vez nos estaremos pasando un poco. ¿Qué te parece 50 € para comenzar?

En el área espiritual, un objetivo puede ser leer un libro al mes; o meditar todos los días al menos quince minutos.

En el área física, el objetivo podría ser ir todas las cuatro veces por semana a practicar deporte durante una hora.

En el área emocional, podrías llevar un diario de cómo te sientes, anotando los momentos más significativos para tomar nota de lo que te ayuda a sentirte bien.

Cuando establezcamos los objetivos de cada área hemos de ser lo más específicos que

 

Planificar bien es la base del éxito.

En tercer lugar, para que podamos avanzar de manera fluida y ordenada, hemos de trazar un plan. Tiene que ser realista, progresivo y detallado. Planificar es como colocar los raíles del tren: puede llevar mucho trabajo, pero lego hace todo más fácil.

¿Qué necesitas para conseguir lo que deseas?

Por ejemplo: si tu objetivo es apuntarte a curso de crecimiento personal para aprender habilidades emocionales, deberás buscar en internet escuelas cerca de casa, ver qué horarios tienen, cuánto cuesta, cómo te lo puedes combinar con el resto de las actividades, llamar por teléfono o ir a verles, y finalmente, inscribirte.

Si tu objetivo es tener mejor relación con mis familiares, ¿cómo debes proceder? Dedicar más tiempo a hablar con ellos, por ejemplo, en el momento de la cena, y preguntarles cómo les ha ido el día o sacar otro tema fácil; proponer comer un día al mes en un restaurante, y hacer las gestiones para llevarlo a cabo en las próximas semanas; colocar algún mensaje divertido en el grupo de WhatsApp de la familia, orar regularmente para recibir la ayuda del mundo espiritual e impregnar el ambiente de buenas vibraciones.

¿Qué te parece?

 

Visualízate en ese lugar que deseas

Por último, imagínate ejecutando cada una de las acciones que te llevarán a alcanzar esa meta: te ves feliz y en paz mientras te empleas a fondo. Sigue el plan que has trazado, en tu mente, con todo lujo de detalles. Recréate y avanza.

Prioriza siempre los objetivos nobles y legítimos, antes que los puramente materiales y superfluos. Da más importancia al aprendizaje que a la meta en sí, a la elevación moral y espiritual asociada a ese logro, que no excluirá una dosis proporcional de madurez y responsabilidad. Y si es una necesidad material, como un apartamento o un trabajo, plantéatelo desde la modestia y la sencillez.

Incluye además un propósito general que trascienda tus necesidades individuales: lo que te plantees, procura que tenga una finalidad mayor, que sirva de alguna manera para el progreso colectivo. Que la energía que se materialice en tu objetivo se extienda y repercuta en otras personas que formen o vayan a formar parte de tu vida.

Por ejemplo, imagina que con el esfuerzo de tu trabajo logras comprar una vivienda. La consigues gracias a una buena planificación financiera y la conviertes en un santuario de paz y amor para tu familia, un lugar en el que las energías positivas alimentan el cuerpo y la mente de sus inquilinos, y les permiten descansar para elevarse después en la realización de sus actividades cotidianas. Vives en armonía con tus vecinos, a quienes transmites amabilidad y alegría de vivir.

 

Por último: Dios dirá

Reconozcamos finalmente que existe un plan divino que es infinitamente más sabio que cualquier plan que nosotros podamos diseñar. Y que más vale apostar siempre por Su plan que por el nuestro, en caso de dudas. Si no obtenemos lo que tanto anhelamos, dejémoslo pasar, al menos pongamos cierta distancia por un tiempo para ver qué sucede con mayor perspectiva y desapego. Mientras tanto, podemos igualmente disfrutar de muchísimas otras cosas que sí están a nuestro alcance. Cosas bien fáciles, como una lectura interesante acerca de las dimensiones de la vida.

 

Jordi Santandreu

 

 

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