Perspectiva
Tu punto de vista, tu perspectiva, es lo que lo cambia todo.
Sí, hay situaciones más fáciles y agradables, otras más dolorosas y desafiantes. Pero observa: en un lugar de belleza natural, en un jardín de rosas, en una playa paradisíaca, en un bosque frondoso, en cualquiera de estos lugares habrás visto pasar a diferentes personas.
Algunas con caras sonrientes y ojos brillantes, cogidas de la mano, susurrando palabras amables. Otras, aun en los lugares más bellos, llenos de amargura, criticando, quejándose de nimiedades.
Y tú, observa lo mismo en ti.
¿Cuánta bruma mental dejas atrapada en ti que puede contaminar un lugar prístino, bello, cristalino, de naturaleza perfecta?
¿Cuánta claridad, en cambio, te puede aportar la naturaleza para volver a ti, para aceptar el movimiento suavemente, crecer sin miedo, desenvolver todas las hojas de tu flor de loto hasta dejar al descubierto su centro luminoso?
Allí reside el cambio.
La mente hace lo posible e imposible para mantener las hojas y los pétalos intactos, escondiendo la claridad y perfección luminosa del Ser interior.
El Ser, imparcial, intocable, con paciencia, espera allí en el centro.
Sabe que su luz es inmutable, no depende ni siquiera de la mente, de si abre los pétalos o no. Pero cuando sucede, cuando pasa, cuando el pequeño «yo» se atreve a mostrar aquel centro que no puede creer que sea «suyo», es cuando se libera e ilumina. Por fin deja de luchar, deja de intentar con todas sus fuerzas detener algo que es tan poderoso como un muro invencible de agua.
Entonces, la belleza, la verdad y el poder se derraman.
Lina Weltschewa
¡Cuánto miedo tiene que ser engullido por la ola invencible! Pero sostenerlo es insostenible.
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