¿Sabías que las enfermedades no existen?

La Psicosomática Integrativa ¿Sabías que las enfermedades no existen?

 

Cada vez más, surgen nuevas evidencias científicas sobre la influencia de la mente y las emociones sobre la salud y el cuerpo físico. Son cada vez más los especialistas médicos y profesionales de la salud que constatan esos conocimientos y recomiendan cuidarse por dentro. Si esto se tomara en serio, el estudiar las correlaciones conciencia-psique-cerebro-cuerpo, nos permitiría entender mucho mejor al ser humano y su funcionamiento. También permitiría cuidarnos en salud y evitar grandes gastos millonarios en farmacia.

 

Sin embargo, aún son pocos los intentos de trabajar y difundir seriamente este conocimiento, quizá por intereses económicos o quizá porque nos movemos en un “terreno de nadie”: Demasiado psicológico para los que sólo tratan el cuerpo y demasiado biológico para los que tratan sólo la psique y la conciencia…

La Psicosomática Integrativa

La Psicosomática Integrativa aspira a llenar este vacío para que todos, profesionales, clientes y público en general, podamos ser cada vez más conscientes de las conexiones e interrelaciones que existen entre la mente y el cuerpo. Nos permite descubrir cómo las enfermedades o disfunciones de cualquier tipo, no son exactamente “enfermedades” sino programas biológicos que aparecen para dar un mensaje lógico, inteligente, oportuno y proporcional a las vivencias de la persona.

 

La Psicosomática Integrativa no inventa nada nuevo, recoge e integra de otras fuentes, aunque es una disciplina viva y creativa y apunta al futuro con nuevas investigaciones. Integra y reúne distintos enfoques de lo psico somático, lo transgeneracional y lo sistémico; añadiendo el aroma y la visión de lo transpersonal. Esto es, concibe las crisis como oportunidades para un mayor crecimiento conciencial o evolutivo.

 

Nuestro deseo es aportar a nuestros clientes una perspectiva amplia de su malestar. Pudiendo entender, por ejemplo, cómo un conflicto de supervivencia se ha transformado en una gastritis; un conflicto de protección causó una psoriasis en la piel; o cómo la pérdida de una herencia de un ancestro ha traído un programa de escasez económica que lastra una vida. Y desde ahí, con la visión transpersonal, encontrar soluciones que además de una mejora en la salud, aporten un crecimiento interior, una ampliación de la conciencia, una mayor libertad y responsabilidad sobre los propios hábitos mentales o emocionales. Creemos que es posible reeducarnos, reaprender y liberar ciertos programas inconscientes, que lastran nuestro camino y disminuyen el bienestar.

 

Toda esta investigación y trabajo sobre uno mismo sigue unas leyes específicas que van más allá de un diccionario de órganos, emociones y síntomas. Es un apasionante cultivo de comprensión de la psique y la biología humana, y también de la influencia de los antepasados en nuestras vidas.

 

Aunque puede ser profundo y complejo, con cierto estudio y práctica podemos empezar a cambiar nuestros propios programas. Y luego, si el universo nos da esa oportunidad, ayudar y acompañar a otros en su camino de transformación.

La relación entre los pensamientos y las emociones en la biología

La relación entre los pensamientos y las emociones en la biología, la estudiamos siguiendo al pionero Dr. Hamer, aunque la parte terapéutica fue perfeccionada por las escuelas francesas de biodescodificación. Con un criterio más amplio, pensamos que nuestra técnica no invalida ni interrumpe cualquier otra que esté siguiendo el cliente o paciente. Todo puede ser válido en su justa medida y momento; todo se puede integrar.

 

Con la Psicosomática Integrativa no pretendemos exactamente “curar” al paciente; ya que creemos en la “vix medicae naturae”, que es la propia naturaleza la que aporta la fuerza curativa y benéfica, si la dejamos actuar, recuperando nuestra coherencia cardíaca.

 

Más bien le acompañamos en sus enfermedades o conductas disfuncionales, en un camino de comprensión e indagación de las enfermedades. Ayudándole a descubrir sus causas profundas que irán desde las memorias transgeneracionales o familiares, a las creencias y emociones vividas por él y por su madre (perinatales); hasta las propias vivencias de su vida adulta.

 

Reconocemos y admiramos los hallazgos de las múltiples escuelas de medicina psicosomática que existen en diferentes países como la Medicina Germánica, la Biología Total, Descodificación Biológica, Psicosomática Clínica Humanista, BioNeuroEmoción, etc. y aportamos nuestra experiencia en el campo de lo transpersonal, con sus propios ejercicios de autoconciencia y técnicas terapéuticas. De ellos, y de otros grandes investigadores como C.G. Jung, Groddeck, Assaglioli, Lowen, Maslow, Rogers, Gempo Roshi, Wilber… seguimos aprendiendo. Por eso hablamos de Integrativa.

 

Todas las escuelas citadas se están viendo ricamente alimentadas con los nuevos descubrimientos científicos sobre: epigenética (Bruce Lipton); la sensibilidad de la célula a las emociones (Dr. Albert Fritz Popp); la física cuántica (Bohm, McTaggart…); la información holográfica (Prygogine); el desdoblamiento del tiempo (Garnier); los campos mórficos (Sheldrake) y un largo etc.

Los conflictos no resueltos se “programan”

Todos tienen en común, más allá de sus diferencias, la idea de que los conflictos no resueltos se “programan” o se graban en el inconsciente en diversos momentos del tiempo. Éstos se manifestarán más tarde como patologías físicas, mentales o conductuales. La sanación será por tanto el re-codificar estas vivencias. Des-programarlas para devolver a la persona su salud. Por eso hablamos de Re-programación en Psicosomática Integrativa.

 

Tenemos la oportunidad de descubrir los diferentes momentos del tiempo donde se programan los conflictos que, al liberarlos, nos retornan la salud. Buscamos llegar a los siguientes objetivos: Comprender el sentido biológico de la enfermedad; que el síntoma no es fruto de nada externo, lo hemos creado nosotros; identificar la emoción oculta; promover un cambio de creencias que propicie un cambio de paradigma y un mayor bienestar individual y social.

¿Cómo lo conseguiremos? Interpretando el sentido biológico de la enfermedad; acompañando mediante técnicas humanistas y transpersonales. Y trabajando las creencias. Con técnicas de relajación, actos simbólicos y ejercicios de autoconciencia. También trabajando el árbol transgeneracional y el Proyecto Sentido.

 

Pensamos que en realidad esta disciplina empezó hace miles de años, cuando los seres humanos se preguntaron: ¿cuál es el sentido biológico de esta enfermedad? ¿cómo y cuándo comenzó? ¿a qué me obliga esta enfermedad? ¿qué me impide realizar? ¿qué significa esta parte del cuerpo y para qué sirve? ¿por qué se comportan las células de ese modo? ¿qué están señalando los síntomas? ¿cuál es la necesidad biológica no satisfecha (pegar, gritar, odiar, morder, huir)? ¿por qué aparece justo en este momento de mi vida?

 

Los médicos de la Antigüedad sabían que el cuerpo es sabio y “simbólico”, siendo la sombra física donde se plasman procesos energéticos, emocionales y mentales. Éstos son cada vez más conocidos en el siglo XXI. Quizá ha llegado la oportunidad de unir viejos y nuevos conocimientos que, integrados bajo un prisma transpersonal, nos lleven además de a la salud física, a una sintonía con nuestra esencia, con nuestro Ser, a través de la evolución de la consciencia. ¿Estás preparado?

 

Hector Gil 

Curso Online: Claves terapéuticas del Viaje del Héroe

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