¿Terapias naturales?
Las llamadas terapias naturales o alternativas viven hoy en día una profunda crisis de identidad. No por su eficacia —contrastada por la experiencia de miles de personas— ni por su práctica —cada vez más extendida—, sino por la falta de reconocimiento, cohesión y sentido claro de pertenencia dentro de un marco profesional definido.
¿Por qué esta confusión?
Una de las grandes polémicas gira en torno a su estatus académico. Si bien existen másteres universitarios propios, avalados por créditos ECTS y expedidos por universidades oficiales, muchos aún creen que esto las convierte en disciplinas no reconocidas. Aquí es clave entender la diferencia entre un título universitario propio y un título oficial regulado por el Ministerio de Educación y Ciencia.
- Un título propio es una formación académica seria, avalada por la universidad que lo emite, pero no habilita para ejercer una profesión regulada por ley.
- Un título oficial, en cambio, tiene validez jurídica dentro del sistema educativo español y europeo, y está supervisado por el Estado.
Esta diferencia no deslegitima nuestras formaciones, pero sí deja al sector en una zona gris de percepción pública, que algunos actores alimentan —quizá sin querer— con discursos que, en lugar de empoderarnos, nos debilitan.
¿Estamos fuera de la legalidad?
No. Y conviene repetirlo con fuerza: NO.
Desde 1992, el epígrafe 841 de la Agencia Tributaria reconoce la naturopatía como una actividad profesional legal. Esto incluye todas las terapias naturales: podemos ejercer, facturar, tributar, contratar seguros y atender a nuestros clientes con todas las garantías y responsabilidades de cualquier otro profesional en España.
Y, sin embargo, seguimos oyendo a asociaciones como COFENAT repetir el mismo discurso: “Por la regulación de las terapias naturales”. Esta frase, aunque aparentemente bienintencionada, sugiere que trabajamos en la ilegalidad, lo cual es falso y contraproducente. El verdadero problema no es legal, es identitario y formativo.
El error de querer ser médicos sin serlo
Muchos terapeutas, por desconocimiento o por falta de comprensión de los principios de la naturopatía, se deslizan hacia terrenos sanitarios o médicos que no les corresponden. Diagnosticar enfermedades, recomendar pruebas clínicas o hablar de curación como si fuésemos médicos es un error que no solo compromete la ética profesional, sino que también pone en peligro nuestra credibilidad colectiva.
Si alguien quiere ejercer la medicina, el camino está claro: que estudie la carrera universitaria de Medicina. Nuestra labor no es competir con los médicos, sino acompañar desde un lugar distinto, donde se respete y se potencie la capacidad de autocuración de la persona, a través de métodos naturales, tradicionales y no invasivos.
Un nuevo enfoque: evolución y conciencia
Las mal llamadas “terapias alternativas” deben dejar de mirar solo a la enfermedad. Nuestro enfoque tiene que evolucionar: menos centrado en los síntomas, y más orientado al desarrollo humano integral. La clave no es sanar, es vivir de forma consciente, plena y preventiva.
Nuestra identidad como sector debe apoyarse en pilares como:
- El desarrollo de la conciencia individual y colectiva
- La capacidad de gestión emocional y escucha del cuerpo
- La conexión con la espiritualidad libre de dogmas
- La expansión del espíritu crítico y del autoconocimiento
- La búsqueda constante de nuestra mejor versión personal
Mientras no caminemos hacia esa versión más elevada de nosotros mismos, seguiremos atrapados en los síntomas del miedo, la tristeza, la enfermedad, el odio, la guerra… y en una vida encapsulada frente a una pantalla, desconectados de lo esencial.
¿Quién se encarga de nuestro desarrollo como seres humanos?
Nadie. Socialmente no existe una institución que impulse el desarrollo humano integral: cuerpo, mente, emoción y espíritu. Por eso, desde la Cooperativa Unión de Terapeutas, hacemos este llamado.
Queremos ser ese puente entre los que están despertando y los que ya han transitado parte del camino. Entre los que buscan una nueva vida y quienes pueden acompañarlos en ese proceso.
Unámonos. Seamos el cambio.
Construyamos un nuevo paradigma humano, más libre, más consciente y más conectado con la vida.
Francisco Ortín