Mis 25 años como terapeuta en Ibiza. En el año 2000 sentí el llamado de Ibiza. Sus colores, sus atardeceres que abrazan el alma, su energía que envuelve y te atrapa. Llegué siendo profesora de aeróbic y fitness, pero pronto descubrí otro lenguaje: el de las manos que escuchan los silencios del cuerpo.
